2/02/2016

Los deshechos de nuestra sociedad

Los deshechos de la sociedad son la especie más común que representa nuestra sociedad. Por supuesto, se manifiestan en todo tipo de esferas sociales, desde los más altos cargos de la política hasta un simple parado de larga duración que espera que un trabajo digno le caiga del cielo.
Esta clase de engendros con los que coexistimos se dedican como principal hobby a imponer sus opiniones de una manera un tanto maleducada y, cómo no, criticando e intentando ridiculizar las opiniones de los demás.
Por supuesto, como persona con unas opiniones un poco peculiares que contradicen los  estándares de nuestro mundo, me temo que en más de una ocasión, he sido criticada sin ningún motivo especial por este común tipo de criatura.
Dedicarse a decir tonterías sin fundamento no forma más que una parte de su clásico y aburrido día a día al que necesitan dar sentido intentando molestar a otros. Sería todo muy bonito si solo se dedicaran a esto. Sin embargo, la plaga alcanza tal magnitud que resulta incontrolable.
Por un lado, tenemos una peste de fanáticos locos por un ídolo (famoso al que no se puede criticar porque es perfecto), por  una idea equivocada (como la reciente epidemia de pensamientos medievales) o  por un escepticismo crónico (el ejemplar más peligroso).
Estoy más que segura que cientos de veces nos hemos encontrado con infortunios como estos en nuestro día a día y, los que de verdad pensamos, nos hemos sentido ultrajados ante tal exhibición de “opiniones libres y fundamentadas”. Por supuesto, no podemos eliminarlos. Después de todo, gracias a esta  variedad en concreto, cientos de personas están felices de su precioso privilegio de poder hacer un show público el maltrato de un intelectual como si de un coliseo romano se tratase.
Obviamente, al publicar esto, dudo de su aceptación; sin embargo, no necesito aplauso alguno del ganado colectivo.

Después de todo, no soy parte de la manada ni tampoco tengo ganadero y, por supuesto, tampoco me aterra especialmente dar mi nombre sin esconderme bajo apodos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, antes de comentar piensa bien en lo que estás a punto de poner. Todos los comentarios serán moderados y, si debemos discutir sobre algo, será una discusión privada; no un circo. Gracias.